COMO FORTALECER LAS ORGANIZACIONES

CONSTRUYENDO LA ANTIFRAGILIDAD.

Por Lic. Hugo Lettieri

             Fortalecer nuestras empresas ha sido siempre una permanente inquietud y necesidad para sus responsables, cualquiera sea su rubro o dimensión, cualquiera sea la visión de la realidad y su tipo de cultura empresarial; es decir, cómo lograr hacerla funcionar mejor, para que permita alcanzar los objetivos planteados.

Esta gran preocupación de los empresarios y gerentes de organizaciones, tanto Pymes como grandes empresas o corporaciones, puede tener una visión rígida a partir de un enfoque determinado, o comprender que ese gran objetivo se puede lograr solo si precisamente la empresa va cambiando con el tiempo, al compás de los cambios en el mercado, la sociedad, la tecnología y las propias personas. Incluso tratando de anticipar esos cambios en una actitud proactiva, no solo reactiva a los mismos.

 

BREVE RESUMEN DE ENFOQUES ORGANIZACIONALES

Es así que en base a la experiencia de la conducción empresarial, se fue construyendo a lo largo del siglo XX toda la ciencia administrativa, que por supuesto incluyó una cantidad de referentes del tema, cada uno con su aporte.

Es así que desde las viejas teorías clásicas de Frederick Taylor, (en 1911 “Principios de Administración científica”) inaugurando los métodos para mejorar la eficiencia en la industria; de Henri Fayol (en 1916 con su “Administración industrial y general”), que centra su análisis en los requisitos para dirigir las organizaciones y las bases para estructurar las mismas; las de Elton Mayo (en 1933 “Los problemas humanos de una civilización industrial”), relacionadas con los factores humanos y sociales en el trabajo; el aporte posterior de Hebert Simon (Administrative Behavior: A Study of Decision-making Processes in Administrative Organization, “Comportamiento administrativo: un estudio del proceso de toma de decisiones en las organizaciones”, 1947) del proceso de toma de decisiones como eje de las organizaciones.

Y luego las más recientes de Peter Drucker, que analiza la competitividad de las empresas y los entornos cambiantes, y de Peter Senge, con el nuevo aporte de las organizaciones “inteligentes” a partir de su capacidad de aprendizaje individual y colectivo (“La quinta disciplina”, 1990, entre otros).

Todas han aportado, a un tema que por supuesto es ciencia social (ya que la Administración es eso además de una práctica empírica), pero que también en buena medida es arte, ya que la dirección empresarial también tiene mucho que ver con factores como la creatividad, la intuición, el sentido común, el talento, la inteligencia emocional, la capacidad de asumir riesgos y otros factores humanos decisivos.  

Sin embargo, esos aportes de esos grandes autores han sido imprescindibles para comprender la dinámica y características organizacionales, donde se juntan el trabajo y el capital bajo una determinada gestión, para producir resultados beneficiosos para los integrantes de cada organización y por extensión, para toda la sociedad.

Esto para nada va a terminar aquí, ya que se está procesando una revolución formidable en el mundo de trabajo que hará eclosión en pocos años: expertos analistas del tema del trabajo aseguran que en una década, el 50% de los empleos no calificados dejarán de existir….Y por otra parte, surgirán muchos puestos de trabajo que simplemente hoy NO existen. Todo esto por el avance incontenible de la cibernética, la robótica y otras disciplinas como la ciencia de los materiales.

Es oportuno volver a lo señalado por Peter Senge cuando hablaba de las organizaciones del futuro, que para permanecer deberían ser sistemas con capacidad de aprendizaje continuo de sus integrantes, enfoque que la vida demostró ser certero para las empresas y organizaciones en general, que quieran mantenerse competitivas y actualizadas. La realidad del siglo XXI nos obliga a “reinventarnos” periódicamente.

Obviamente esto muchas veces choca con las culturas fuertemente resistentes a los cambios, de tipo burocrático o simplemente conservadoras, lo que a su vez en nuestro país se apoya en una fuerte cultura ambiente de ese tenor, sobre todo a partir de un Estado que viene difiriendo su “reforma” hace añares….

 

LA ANTIFRAGILIDAD Y SUS CLAVES

Consideramos que este es otro aporte fundamental a la mejora de las organizaciones, a partir de un enfoque por demás original, de Nicholas Taleb, economista y filósofo nacido en el Líbano, que ha desarrollado su carrera en Francia y EEUU. Su libro “Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden”, de 2012, ha impactado fuertemente tanto en el ámbito del desarrollo personal, como de las organizaciones.

Este autor considera que las organizaciones que denomina “antifrágiles”, son aquellas que se benefician de las crisis; se vuelven más potentes con la volatilidad y el desorden, con lo no previsto, las dificultades (todo esto en una medida que no sea destructivo totalmente), para volverse más evolucionadas ante esta adversidad moderada.

Detrás de esta idea subyace otra más profunda, que es la imprevisibilidad del futuro en base a lo que pasó en el pasado, en razón que sucesos totalmente nuevos dislocan cualquier previsión.

De ahí que la antifragilidad es también la capacidad de superar las situaciones imprevistas, que generan “picos de stress” (que se ven como naturales en cualquier organización), de afrontar los desafíos y cambios inesperados, lo que ayuda a los seres vivos a superarse y volverse precisamente, “antifrágiles”, dice Taleb.

Esta condición tan especial soporta mucho mejor lo “aleatorio” de la economía y sociedad actual, la incertidumbre y la no linealidad, siendo en definitiva lo que permite sobrevivir en el largo plazo. Ello ha sido así hasta en la propia especie humana, que ha sobrevivido mediante la adaptación a los cambios del entorno, mediante el esfuerzo en su medio ambiente natural.

Es más: una persona u organización que no pasa por situaciones adversas, no evoluciona, no desarrolla su ingenio, no fortalece su carácter ni sus habilidades. La naturaleza humana tiene recursos para recuperarse de los obstáculos no excesivos, los golpes y dificultades, todo lo cual hace crecer en Antifragilidad.

Este concepto y enfoque por supuesto, es totalmente opuesto a la rigidez, ya que lo rígido está asociado a algo conservador y con poca capacidad de adaptabilidad, lo que justamente lo hace frágil.

Entre tantos aspectos que se pueden mencionar en el tema, destacamos la curiosidad, como búsqueda de movimiento hacia adelante, sin temor a lo desconocido. El fragilista confunde lo desconocido con lo inexistente, craso error ya que eso impide construír el futuro con mejor información. También la aversión al riesgo crea fragilidad, cuando es necesario asumir riesgos calculados para afrontar situaciones. 

 

ALGUNAS APLICACIONES PRACTICAS PARA LOS EMPRESARIOS Y EMPRENDEDORES PARA DESARROLLAR LA ANTIFRAGILIDAD.

En consecuencia, nos interesa destacar algunos tips que hemos visto y reflexionado en este enfoque tan real e interesante, para el sector empresarial, en nuestro medio:

  • Empezar por reducir lo desfavorable antes de incrementar lo favorable.
  • Invertir en riesgos que signifiquen pérdidas acotadas (en caso de producirse), y beneficios potenciales importantes.
  • Brindar información a la organización de aspectos internos para funcionar y también del entorno y sus tendencias.
  • Prepararse para situaciones difíciles, que son parte de la vida.
  • Aprender a manejar la incertidumbre y hasta el azar. No siempre tenemos información puntual de todo y a tiempo.
  • No temer al “ensayo-error”, ya que es una forma de asumir los riesgos planeados. Experimentar para mejorar, obviamente dentro de márgenes razonables de riesgo.
  • Tampoco rechazar de plano lo estresante, que tiene “picos” seguidos de necesarios períodos de recuperación.
  • Aprender del éxito de referentes en cada tema.
  • Nunca poner a un rival entre la espada y la pared: si desarrolla la antifragilidad nos puede vencer.
  • Nunca confiar en la palabra de alguien que no es libre de hacer lo que promete.
  • Aceptar que pueda haber distintas opciones sobre la solución a los problemas.
  • En temas claves, tratar de lograr un conocimiento profundo y amplio y no el conocimiento a medias, ya que el conocimiento parcial genera fragilidad.
  • Conseguir importantes metas no es indiferente. Cuando se logran, festejarlas con nuestro equipo.
  • Las mejores ideas a aplicar, son las “destiladas”, es decir, las que hace un tiempo largo que las “decantamos”, y las que vienen directamente de la realidad.
  • Cuidado con desarrollar o invertir en cosas controladas por grandes organizaciones, como el propio Estado o empresas multinacionales. La dependencia extrema obviamente genera alta fragilidad.
  • Cuidado con buscar la “eficiencia” en forma imprudente, sin medir los costos y riesgos asociados de factores imprevistos (esto parece muy claro en tiempos de los “ciberataques”, redes sociales, volatilidad social e informativa, entre otros).

Con este artículo pretendimos acercarles una síntesis y nuestras reflexiones a partir del aporte de este enfoque de la fragilidad-antifragilidad, en el entendido que construír empresas sólidas que permanezcan en tiempos de cambios continuos, implica fortalecerlas y volverlas crecientemente “anti-frágiles”.